El área de la Mujer de IU de Posadas, califica de "bofetada" la desaparición del Ministerio de Igualdad

La remodelación del Presidente Zapatero clarifica el interés que su gobierno ha tenido en las políticas de igualdad de género. En abril de 2008 se creó el Ministerio de Igualdad, como supuesto garante y defensor de la igualdad de género, aunque desde su inicio fue concebido como un Ministerio sin competencias exclusivas en Igualdad de Genero, ya que también abarcaba Juventud y Promoción social y teniendo al frente de éste una desconocida para el feminismo, en concreto a una mujer sin relación o militancia en organizaciones de mujeres, y sin experiencia en políticas de igualdad. El presupuesto ministerial, además siempre ha sido ridículo. El último en prevalencia y presupuesto de los 17 Ministerios existentes.
La supresión del Ministerio no es una cuestión económica. Las políticas de Igualdad aprobadas en el Presupuestos Generales del Estado de 2008 suponían el 0,018%, presupuesto asignado al programa 232B “Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres”. En los presupuestos ha debate para el 2011, los dos programas en los que se desarrollan las políticas de igualdad de género son el 232B, ya mencionado y el 232C “Actuaciones para la prevención integral de la violencia de género”, ambos suponen el 0,016%. Es decir, que tres años después y con un Ministerio constituido, no sólo no supone un aumento presupuestario, sino que se permite un retroceso porcentual en la dotación económica asignada a estas políticas.
Un Ministerio de Mujer o Políticas de Igualdad de Género, ha sido una vieja reivindicación de las organizaciones de mujeres y feministas de este país, ha sido una propuesta que nuestra organización ha compartido y exigido.
La creación de este Ministerio fue pura política propagandística, que no ha servido para desarrollar y amplificar las políticas igualitarias. Pero su desaparición es un ultraje al trabajo y las reivindicaciones de tantas organizaciones y mujeres que han conseguido, aunque sólo sea simbólicamente, parte de un objetivo: que las políticas de igualdad de género sean parte troncal de las estructuras del Estado.
Esta restructuración nos dirige un claro mensaje de complementariedad; de que las políticas de igualdad de género, igual pueden estar en trabajo, que en asuntos sociales, o que en sanidad; que es algo accesorio, de lo que se puede prescindir, que no tiene entidad propia suficiente.
Se nos genera un sentimiento de ambigüedad: la escasa gestión, la ridícula dotación económica, y la nula transversalidad de sus políticas, nos dejan bastantes frías ante su desaparición; pero, a pesar de ello, es tan ofensivo, sentirse utilizadas, mercantilizadas por intereses electoralistas, percibir el poco respeto que el actual gobierno tiene a las políticas de igualdad.
Este gobierno no sólo está sucumbiendo ante las exigencias más reaccionarias desde el punto de vista económico, sino que además ha entregado el Ministerio en bandeja a la derecha y a los machistas, al margen de su adscripción ideológica. Es otro ejemplo claro de la política antisocial del Gobierno y significa, además, una bofetada para las mujeres de este país.

PÁSALO